Miércoles
19
Hoy
la profesora de castellano nos ha mandado que escribamos un diario
para la semana que viene. Sinceramente no sé qué escribir, mi vida
no es muy emocionante que digamos. Todos los días en mi vida son
prácticamente iguales; me levanto, desayuno, voy a clase, como, hago
deberes, ceno, me voy a dormir y vuelta a empezar.
Ya
es tarde y mis padres están durmiendo, igual que mi hermana. Ahora
mismo estoy en mi habitación sin saber qué hacer ni escribir. Creo
que mi profe me va a suspender por primera vez en mi vida.
Mi
ventana acaba de hacer un ruido como si la hubieran golpeado con
algo. Voy a ver qué es, enseguida estoy de vuelta.
Ya
estoy aquí de nuevo. Me acabo de encontrar una piedra con un
papelito enganchado. ¿Quién narices viene a las once y media de la
noche a tirar una piedra contra una ventana? ¡Ese bruto podría
haber roto el cristal!
Acabo
de abrir la notita escrita en tinta azul. El mensaje que contiene es
este: “Mañana, en el parque, bajo el gran limonero, a las cinco y
media de la tarde. No faltes”. Ese mensaje me da un poco de miedo.
Supongo que se habrán equivocado y que ese mensaje no es para mí; o
eso quiero creer yo.
Me
acabo de dar cuenta de que el mensaje está firmado con las iniciales
“NC”. He estado pensando y no recuerdo conocer a nadie con esas
iniciales. La nota parece estar escrita con letra de chico, ya que
las femeninas son más redondeadas.
Mañana
le comentaré a mi amiga esto, a ver si me puede decir lo que debería
hacer.
Jueves 20
Acabo
de comer. He hablado con mi amiga sobre la nota de ayer. Dice que
debería ir a ese lugar para ver si iba para mí o fue un error. He
aceptado ir con la condición de que ella me acompañara, pero justo
al salir del colegio me ha mandado un mensaje diciendo que tiene
clase de baile y que no me podrá acompañar. Creo que lo ha hecho a
propósito.
Me
estoy arreglando para ir al parque. Le he dicho a mi madre que había
quedado con Ana y que la acompañaría a baile. Llevo puestos unos
vaqueros azules, una camiseta holgada, una chaqueta tejana encima y
mis zapatillas favoritas. Estoy lista, vamos a conocer a ese NC.
¡No
sabéis la vergüenza que he pasado cuando he llegado a casa con un
conejito de peluche! Mi padre me ha empezado a hacer preguntas
estúpidas, las cuales yo he evadido subiendo rápidamente a mi
habitación.
Cuando
he llegado al parque lo único que he encontrado bajo el gran árbol
ha sido un conejito de peluche de color rosa con otra notita
enganchada. Aún no la he abierto, pero me temo que sé por dónde
irá la cosa; volver a quedar mañana para otra tontería.
Esta
nota es más larga que la anterior. Está escrita con la misma tinta
azul que la de ayer y la letra es igual de horrenda. “Espero que te
guste el conejito, lo he comprado especialmente para ti. Te debes
estar preguntando qué quien soy yo. Pronto lo verás, no te
desesperes. Ven mañana al mismo sitio que hoy, a la misma hora y
descubrirás algo más sobre mí. NC”.
Viernes 21
Ana
ha estado pensando en nombres para el conejito rosa que me encontré
ayer. Creo que se lo voy a regalar porque le gusta más a ella que a
mí. Esta tarde volveré a ir al parque, pero esta vez acompañada de
mi amiga. Ella dice que ese chico está interesado; yo creo que
simplemente se aburre y se dedica a mandar notitas.
Estoy
en el parque sentada en un banco esperando a Ana. Me ha insistido en
que no fuera al árbol hasta que ella llegara y eso estoy haciendo,
aunque la curiosidad me está comiendo viva.
Mi
amiga llegó dos minutos después de que acabara de escribir. Bajo el
árbol había un ramo de flores, concretamente rosas. Ana se ha
emocionado con solo verlo, restregándome en toda la cara que ella
tenía razón. Había una notita, y bajo las insistencias de mi
amiga, la abrí. “Pulsa Play” decía la nota. Encontramos una
grabadora en el suelo con un mensaje de voz que decía: “Temía que
no vinieras. Espero que no se te marchiten las flores, recuerda
ponerlas en agua cuando llegues a casa. Ahora ya sabes cómo es mi
voz. ¿No me reconoces? Supongo que ha pasado mucho tiempo desde que
nos vimos la última vez. Espero que te acuerdes de mí cuando nos
veamos. Vuelve mañana aquí a la misma hora para otra pista sobre
quién soy”.
Las
rosas se las ha quedado Ana. No quería que mis padres empezaran a
sospechar que tenía novio o algo así. He escuchado esa cinta como
un millón de veces y no consigo reconocer la voz. Si yo conozco a
alguien llamado NC, debió ser en una vida anterior, porque llevo
repasando mis conocidos largo y tendido y no me sale ningún NC.
Sábado 22
Me
he quedado a comer en casa de Ana. Su madre nos ha preparado unos
espaguetis riquísimos para comer. Ana y yo hemos hecho una lista de
todos los nombres que se nos han ocurrido que empiecen por “N”.
Nuestra lista tiene la extensión de dos nombres: Nicolás y Nando.
No somos muy buenas buscando nombres.
A
las cinco y media estábamos como de costumbre bajo el gran limonero.
Allí había una pequeña cajita de bombones con una nota pegada.
Decidí abrir la nota en el momento. “Última notita. Mañana me
conocerás en persona. Ya sabes dónde y cuándo debes estar.
Disfruta los bombones. Ven sola. NC”.
Mi
amiga no se ha tomado muy bien las dos últimas palabras de la
notita, y yo tampoco. Preferiría que hubiera testigos por si ese
chico intentaba matarme. Pero si él lo quiere así, no lo vamos a
discutir. Además, se supone que lo conozco y la voz de la grabación
era de un chico de mi edad.
Los
bombones me los he comido yo solita en casa, estaban muy ricos. Ana
no ha querido comerlos porque ha dicho que pueden estar envenenados.
Ella se lo pierde.
Domingo 23
Estoy
bastante asustada por lo de esta tarde. No he dormido bien a causa de
las pesadillas producidas por el misterioso chico. He soñado que
cuando me encontraba con él me secuestraba y me llevaba a su casa
para torturarme. No sé si iré esta tarde.
Acabo
de hablar con Ana sobre mi pesadilla y dice que estoy siendo una
paranoica. Le he recordado que ayer era ella la que decía sobre los
bombones envenenados. Me ha convencido de que vaya. Llevaré el móvil
conmigo por si pasa cualquier cosa.
No
sé cómo debería vestirme. ¿Cómo se supone que se viste uno en
estas situaciones? Después de media hora dándole vueltas al asunto,
he optado por vestirme con un atuendo casual.
Estoy
a una manzana del parque. Estoy muy nerviosa. No encuentro a nadie
que me suene en el parque y el limonero no tiene la compañía de
nadie. Quizá todo esto es una trola para hacerme quedar mal. Iré
hasta allí y si no se me acerca nadie pues me iré.
Hoy
ha sido un día genial. Al final sí que conocía al misterioso
chico. Justo cuando he llegado bajo el árbol, un chico alto y rubio
de ojos verdes se ha acercado a mí. Su cara me ha sonado un montón
al principio. Cuando se ha presentado he podido reconocer la voz de
la grabación.
Ha
resultado ser que el misterioso chico era Noah Cruz, un amigo mío de
la infancia. ¡Ahora que pienso, no sé cómo no se me ha ocurrido
que podía ser él! Ha cambiado un montón desde la última vez que
lo vi, está mucho más alto y ya parece todo un hombre. Hemos pasado
la tarde hablando de lo que habíamos hecho durante estos años
mientras nos tomábamos un refresco en un bar cercano.
Estos
días han sido un poco raros, pero he sacado dos cosas buenas de eso:
uno, me he vuelto a encontrar con mi viejo amigo; y dos, he escrito
el diario que la profesora de castellano nos ha pedido.
Laia Farrés Cabús, 3r d'ESO

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